Al rastro,

Julio 7, 2008

En Sevilla no existe el rastro, existe el “mercaillo”. Desde hace unas semanas he retomado una vieja costumbre que es ir los Domingos muy temprano al “mercaillo”. Recuerdo que iba con mi padre, hace hace mucho tiempo. Ahora
gracias a mi suegro, he retomado esta bonita costumbre de echar el domingo.

No me acordaba el buen rato que se pasa paseando entre tantisimas cosas, una viejas y otras muy viejas. Casi todo esta muy bien presentado y colocado sobre la manta, para que parezca nuevo o que entre por los ojos. Hay de todo y para todos, gente de muchos colores y gentes de mal vivir, que ahi tienen su sitio para sacarse cuatros perras.

Este domingo, tenia que comprarme un cinturon, y asi es, me lo traje por 5 euros, eso si, el africano que me atendio lo hizo igual o mejor que cualquiera que de El Corte Ingles. Lo habitual, es regatearles un poco, pero el trato y el trabajo que hizo, merecio pagar lo que me pidio.

Hay multitud de puestos, donde se vende de todo o casi todo: moviles, musica, consolas, trastos recuperados de la basura, frutas, neumaticos, radios de la postguerra, ropa, y un larguisimo etcetera. Recuerdo, que el mercado estaba en la Alameda de Hercules, y la cosa andaba entre payos y gitanos, pero ahora no, la variedad etnica es increible; africanos, rumanos, peruanos, españoles, de todos los paises y todos los colores, cosa que hace grande y peculiar a este “mercaillo”.

Si un Domingo no tienes mucho que hacer y andas por Sevilla, pasate. Ahora esta en El Charco de la Pava.

Besos de colores,

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